sábado, 18 de octubre de 2008

Quien es mas importante La Secretaria o La ENFERMERA y/o ENFERMERO?


Hoy alguien me dijo la secretaria es mas Importante que la enfermera o que un enfermero
y en ese momento le realice estas preguntas:

¿La secretaria te baña?
¿La secretaria te cuida?
¿La secretaria te alimenta?
¿La secretaria te da medicamentos?
¿La secretaria se encarga de tu salud?

Si no hace nada de eso
¿Por que en el dia de la secretaria las llevan a comer, le regalan flores los jefes, amigos y la familia, hay anuncios en todos lados?

... y...

¿Porque a las enfermeras y enfermeros que serian las segundas madres y los segundos padres no aprecian su dia?

Nosotros que los bañamos, verificamos si estan bien de salud, los alimentamos si no pueden y muchas cosas mas.

¿porque entonces no somos tomados en cuenta y el dia pasa como si nada?

tomado de:

elrincondeunenfermero.blogspot.com

Asquerosa cotidianidad....Escribir

Sin un lápiz y un papel, qué sería de mi vida, de las numerosas contradicciones que me embargan, de mi constante apatía, de las miles de preguntas sin respuestas que me formulo a diario, bien sea con un teclado o con mis manos, necesito construir con palabras mi pasado, reconstruir mi presente, no necesitar el futuro.

Escribir es con mis manos entregarme día a día, relato a relato, pasión a pasión, sino escribiese, quién sería, una hoja que pierde la tormenta, entregada, a la insoportable levedad del ser, como aquel que diría.

Mis palabras son tan mías como el milagro de abrir mis ojos cada mañana, me limpian, me guardan, capturan mi esencia, me llevan a donde mi mente no puede llegar, son mis lágrimas diluidas por no llorar, es la rabia contenida por explotar , es mi pasión reprimida por esperar, me turban , me calman, me esperan, siempre esperan por mi y porque algún día las pueda retomar.

¿ Qué sería de mi si no pudiese escribir? una hoja perdida en la tormenta , confundida por la vida, sin poder disfrutar como aquel goce de enterrar los pies en la arena, yo no sé, no sé muchas cosas, tantas cosas y preguntas que no puedo responder, contradicciones todas al fin, historias de hospital, las historias que guardo en mi almohada, las historias de mi vida y las de aquellos que tocan la mía sin saber que ya han entrado, es entonces cuando para siempre, por siempre y hasta siempre no entran en mi cabeza y es que no puedo tener la eternidad ni ella poseerme a mi.

Escribir es como la vida , morirme un poco cada día y dejarlo como prueba con mis palabras, yo no sé , ni siquiera escribir poesía, ni componer versos, ni muchas reglas de ortografía, sólo sé que lo poco que surge de mis manos es un ejercicio visceral que necesito, es todo lo que sé.

Escribir es mi pasión reprimida por esperar, de tanto esperar... por mí.

del blog....Biràcora de una Famisa....
http://nilmary.blogspot.com/

martes, 14 de octubre de 2008

Insomnia

Delgadas son las faldas que la noche dejó atrás,
Antes de que el día quiebre el cielo con su crepitar.
Delgados son los jirones del sueño,
Oscilando en el espíritu cansado del viento;
Pero en medio de aquel reposo inquieto
Que desgarra la trama del olvido y el recuerdo,
Mi alma se estira hacia la tuya,
Cada vez más cerca.

Nuestras vidas nunca se unen;
Nuestros pensamientos nunca se distancian,
Aquello que aferra tu corazón al mío,
Parece disolverse en un brillo sombrío.
Esta noche, el Amor ejerce un control total,
Y con deseo y con pesar,
Mi alma se arrastra hacia la tuya,
Cada vez más cerca.

¿Existe un hogar, dónde la pesada Tierra
Se derrita en el aire brillante,
Y dónde el mal no se respire;
Dónde el agua barra el eco de la sed,
Y el fuego sea el reflejo de nuestra fe?
Si la voluntad yace atada al objetivo,
Tal vez allí pueda su esperanza engendrar.
Mi alma, en esta hora desolada,
Se agita hacia la tuya,
Cerca, siempre un poco más.

Dante Gabriel Rossetti.

El Corazón de la Noche.

The Heart of the Night

De la niñez a la juventud; de la juventud a la ardua hombría;
Del letargo a la fiebre del corazón;
De la vida fiel a soñar con sombríos y perdidos días;
De la confianza a la duda; de la duda al borde de la prohibición;
Estos cambios han pasado como una ráfaga cíclica
Hasta ahora. ¡Oh, El Alma! Cuan rápido debió
Aceptar su primitiva inmortalidad,
¿Es que la carne reencarna en el polvo de dónde comenzó?

¡Oh, Señor del trabajo y la paz! ¡Señor de la vida!
¡Oh, Señor, horrible Señor de la voluntad! Aunque sea tarde,
Renovad esta alma con el obediente aliento:
Que cuando la paz se reúna con la furia,
El trabajo se recupere, y la voluntad resurja,
Esta alma tal vez vea tu rostro: Oh, Señor de la Muerte.

Dante Gabriel Rossetti (1828-1882)

Cuando en la Noche.

Cuando en la noche te envuelven
las alas de tul del sueño
y tus tendidas pestañas
semejan arcos de ébano,
por escuchar los latidos
de tu corazón inquieto
y reclinar tu dormida
cabeza sobre mi pecho,
¡diera, alma mía,
cuanto poseo,
la luz, el aire
y el pensamiento!

Cuando se clavan tus ojos
en un invisible objeto
y tus labios ilumina
de una sonrisa el reflejo,
por leer sobre tu frente
el callado pensamiento
que pasa como la nube
del mar sobre el ancho espejo,
¡diera, alma mía,
cuanto deseo,
la fama, el oro,
la gloria, el genio!

Cuando enmudece tu lengua
y se apresura tu aliento,
y tus mejillas se encienden
y entornas tus ojos negros,
por ver entre sus pestañas
brillar con húmedo fuego
la ardiente chispa que brota
del volcán de los deseos,
diera, alma mía,
por cuanto espero,
la fe, el espíritu,
la tierra, el cielo.

Gustavo Adolfo Becquer.

lunes, 13 de octubre de 2008

Cuando la luz de la luna cae sobre mi lecho.

When on my bed the moonlight falls.
In Memoriam: A.H.H. Lord Alfred Tennyson.

Cuando la luz de la luna cae sobre mi lecho,
Sé que en tu lugar de descanso,
Desde las amplias aguas del oeste,
Llega una gloria trepando los muros:
El mármol brillante aparece en la oscuridad,
Arrastrándose lentamente sobre la plateada llama
Que recorre las letras de tu nombre,
Y el número de tus años.
La mística gloria nada en la distancia;
Fuera de mi lecho la luz de la luna muere;
Y cerrando los párpados de agotados ojos,
Duermo hasta que se diluya el crepúsculo:

Y entonces sé que la niebla ha cubierto
Con su lúcido velo todas las costas,
Y en una iglesia oscura como un fantasma
El destello de tu lápida reposa hasta el alba.

Lord Alfred Tennyson (1809-1892)